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lunes, 9 de mayo de 2016

MÁS DESPACIO



   Creo que todos tenemos claro que vivimos a una velocidad demasiado alta. Lo sabemos pero, aún así no podemos permitirnos el lujo de disminuir el ritmo, si lo hacemos corremos el riesgo de quedarnos atrás en esta vida tan competitiva. Si no vamos a una velocidad un poco más elevada, nos podemos perder muchas cosas, no nos dará tiempo a conseguir todo lo que queremos. Las consecuencias de rebajar la velocidad de nuestra vida no nos compensa, por lo tanto decidimos amoldarnos al ritmo establecido y seguimos viviendo a toda  pastilla para conseguir.... nada.

   Para lograr culminar todo lo que debemos, más todo lo que nos gustaría, más todo lo que nos surge, más todo lo que nos dicen que deberíamos hacer, etc. Necesitamos ir rápido y que así nos de tiempo a todo. Lo mejor, a veces, es tomar atajos o confiar en alguien para que nos ayude a ganar tiempo. Debemos hacernos cargo de tantas cosas que no podemos plantearnos parar y esto hace que mucho de lo que hacemos sea por inercia, sin darnos cuenta de que lo hacemos y, por lo tanto, sin disfrutar de ello ya que estamos pensando en lo que nos toca cuando acabemos.

Resultat d'imatges de vivir CON PRISAS

   Hemos aceptado que nuestro objetivo sea hacer el máximo de cosas posibles y esto solo se puede conseguir si vamos rápido. Llegar al final de nuestros días habiendo conseguido hacerlo todo pero ¿Qué sentido tiene hacer muchas cosas si, de la mayoría, ni nos acordamos? Habremos conseguido realizar cantidad de actividades, vivir multitud de experiencias y conocer a inmensidad de personas pero ¿cuántos de esos actos los hemos acabado como debíamos? ¿Cuántas de esas experiencias hemos vivido intensamente para recordarlas o para aprender de ellas? ¿A cuántas personas hemos conocido realmente? ¿De verdad es este el objetivo de nuestra vida? Muchas veces menos es más, quizás fuera mejor hacer menos cosas pero ser conscientes de las que hacemos y vivirlas intensamente, tomándonos nuestro tiempo para disfrutarlas de verdad.

   El otro día me pasó algo que, seguramente me haya pasado más veces pero esta vez me hizo pensar. Estaba cocinando e intentando recoger un poco la cocina. Mientras tanto, mi hija, entraba y salía llamando mi atención con  juguetes y contándome cosas del colegio. Yo la escuchaba y le respondía pero estaba más concentrado en acabar rápido y poder comenzar con otra tarea que en prestarle atención a la niña. En una de esas entradas me dio un abrazo y me dijo te quiero. Entonces me di cuenta de que me estaba perdiendo un momento único junto a mi hija. Mi ansia por hacer lo que debía me estaba impidiendo disfrutar de algo precioso. En otro momento hubiera dicho que yo también la quiero y hubiese seguido con mis cosas, pero me di cuenta de que debía parar y vivir ese momento.

Resultat d'imatges de vivir CON PRISAS

   Queremos vivir tan deprisa que no disfrutamos de los detalles que se nos presentan, los obviamos y dejamos que pasen sin darles importancia. Por querer abarcar mucho se nos escapan momentos irrepetibles. Nos centramos en las cosas más banales sin prestar atención a las que realmente nos aportan bienestar y las que, al final, dan sentido a la vida.

   Es probable que inconscientemente continúe viviendo demasiado deprisa, pero aquel instante con mi hija me ha enseñado que es preciso parar de vez en cuando, hacerme presente en el momento que estoy y poner todo mi empeño en que el tiempo y la velocidad de la vida no me robe el placer impagable de los pequeños detalles llenos de belleza.

   J.M.G.G.

viernes, 6 de mayo de 2016

REBELDÍA LIBERADA



   Generalmente tenemos la costumbre de pensar en cómo se sienten los demás olvidando cómo nos sentimos nosotros mismos, por esa razón dejamos de hacer cosas, opinar o decidir. Evitamos hacer daño pensando que eso es lo correcto y lo que debemos hacer. Hemos aprendido que amar consiste en lograr que la otra persona no sufra con nuestros actos, nos enseñaron así, nos decían que las buenas personas deben pensar en los demás antes que en uno mismo. Pero si este tipo de comportamiento es tan correcto, si de verdad estamos actuando bien como nos dijeron nuestros padres: ¿Por qué muchas veces nos sentimos mal? estamos evitando un dolor a nuestras personas queridas pero, no nos sentimos agusto con nosotros ¿Por qué?

   Durante años la sociedad ha rechazado que una persona pueda realizar una acción si esta puede incomodar, de alguna manera, al resto de personas de su entorno. Los que se comportan así son considerados egoístas que solo piensan en ellos mismos y les da igual como puedan sentirse los demás. Pero nunca se han tenido en cuenta los sentimientos del propio individuo, cómo podría sentirse al guardar dentro de sí lo que necesita expresar o hacer, no se ha dado importancia al daño que la propia persona se hace al evitar causar malestar al resto.

Resultat d'imatges de no soy egoista

   No encuentro el sentido de esta norma de educación heredada de generación en generación, no puedo entender como se puede considerar a alguien egoísta por ejercer su propia libertad. Es como si, por ejemplo, pensáramos que en los tiempos de la esclavitud una de esas personas tratadas como mercancía sin derechos, al intentar fugarse, exigir un salario por el trabajo que realizaba o luchar por poder decidir acerca de su vida, la tacháramos de egoísta y dijéramos que solo pensaba en él y no en su amo, ¡Que poca educación por parte de ese esclavo el no pensar como se iban a sentir sus explotadores! Según los cánones de educación, lo que debían hacer es no expresarse, no decidir, no pensar un su libertad para evitar que los demás se sintieran mal. Es absurdo, ilógico y surrealista ¿verdad?

Resultat d'imatges de pensar en los demas antes que en uno mismo

   Si vemos absurdo el ejemplo que he propuesto, ¿Por qué razón no podemos entender que alguien quiera ejercer su libertad? ¿Debemos hacernos daño a nosotros mismos para que se sientan bien otras personas? Por mucho amor que sintamos, sigue siendo un sin sentido.

   Volvamos al ejemplo del esclavo. ¿Cómo podía sentirse ese hombre o esa mujer que tenía prohibido pensar en él o ella? Casi con toda seguridad acumularían cantidades enormes de estrés por agradar a sus amos, de rabia por verse obligados a hacer cosas que no querían y de frustración por no poder ser libres como anhelaban.

Resultat d'imatges de QUE DIRAN DIBUJOS

   Debemos dejar de sentirnos esclavos y menos aún de las personas a las que amamos. Tenemos que olvidarnos de complejos de culpa por ser distintos, por hacer lo que soñamos o por decidir lo que queremos para nuestra vida. Las normas de educación nunca deben coartar la libertad de nadie, la mejor regla es el respeto y la aceptación de la libertad del resto de personas y más aún de las más cercanas a nosotros.

   Propongo que empieces a luchar por tu libertad, deja de sufrir por los demás y empieza a preocuparte por no hacerte daño a ti.
   Sinceramente, prefiero parecer un egoísta maleducado si, con eso, consigo mantener intacta mi libertad de ser yo mismo.

   Respeta a todo el mundo, comienza por ti.

   J.M.G.G.

jueves, 5 de mayo de 2016

DESPIERTA A LA VIDA, TE TOCA.



   Hoy quiero contaros una historia triste pero esperanzadora, la historia de una madre que ha vivido su vida dedicada a sus hijas, trabajando duro e invirtiendo todo lo que sacaba en el bienestar de sus dos niñas y a mantener una casa humilde lo más dignamente posible para que tuvieran un hogar donde crecer. Sola, con la ayuda de la abuela de quien aprendió que la familia era lo primero, antes incluso que su propia felicidad.
   A medida que pasaba el tiempo, sus hijas necesitaban más recursos para llevar una vida cómoda, pero esta mujer solo disponía de su trabajo, por lo que decide tomar la decisión más dura que puede tomar una madre. Sacrifica todo lo que más quiere y deja su país, su hogar y, sobre todo sus hijas para ir a vivir a miles de kilómetros con el fín de que esas niñas vivan sin que les falte nada.
   Pasan los años, una de sus hijas ya es mayor y toma la decisión de ir junto a su madre y labrarse su propio futuro junto a ella. Es un oasis de tranquilidad y una alegría para esa mujer, pero sigue teniendo el vacío de su niña pequeña, una jovencita rebelde que sigue viviendo con su abuela que se hace mayor y cae enferma, a pesar de todo su empeño, no puede con una persona tan difícil.
   La protagonista de esta historia se ve abocada a otra dura decisión y vuelve a su hogar dejando, de nuevo, una parte de ella a miles de kilómetros, es como si el destino no quisiera que volvieran a estar juntas jamás.
   Vuelve a empezar de cero, se queda sola junto a su hija menor, una chica que parece no aceptar la decisión que tuvo que tomar su madre y que, por venganza o por egoísmo, hace la vida imposible a esa mujer. Una chica que no respeta ni comprende el gran sacrificio de su madre y que, por el contrario, la trata mal y hace todo lo posible para que se sienta desdichada, tanto es así que busca un embarazo a muy temprana edad con un muchacho que se desentiende totalmente de ella y de su hijo. Esa gran madre se convierte en grandísima abuela.
   En su lucha para que su madre nunca sea feliz, esa muchacha no puede consentir que, lo que debía ser un acto de rebeldía, se convierta en una bendición. No deja que esa orgullosa abuela se haga cargo de su nieto impidiendo que esté a solas con él, no dejando que lo cuide y tratando mal a su madre con la excusa de que el hijo es suyo. No suficiente con esto, al año o menos, vuelve a quedar embarazada del mismo joven y la historia se repite.
   Es tal el trato que esta mujer recibe de su hija y el grado de desesperación es tan alto que llega un día en que ya no puede más y decide marcharse de su propia casa. No aguanta más.
    Se pregunta por qué, se siente culpable de la actitud de su hija y siente que todo es responsabilidad suya. Está perdida, no entiende nada. Todo su esfuerzo no se ve recompensado y no sabe que debe hacer.
   Esta historia no acaba aquí, el siguiente capítulo lo está decidiendo esa MUJER.


   La vida se compone de decisiones y normalmente las tomamos pensando en las personas que queremos, nos sacrificamos y pensamos que todo es poco para que ellos estén bien. Pero siempre nos olvidamos de la persona más importante de nuestra vida, la que siempre está, la que vivirá junto a nosotros hasta la muerte. Es a quien menos cuidamos a pesar de ser la que más necesitamos. Esa persona eres tu misma, soy yo mismo, es ella misma.

   Está bien cuidar a los más queridos pero no podemos hipotecar nuestra vida por esas personas, Las decisiones tienen consecuencias y debemos aceptarlas pero no dejando que nadie nos humille por haberlas tomado. Es muy injusto y menos aún cuando esas decisiones han sido todo un sacrificio en pos del bienestar de la persona que, ahora, te está humillando.

Resultat d'imatges de que no te humillen

   Lo único bueno de la anterior historia es que no se ha acabado, aún se pueden escribir muchos capítulos y esa gran madre tiene la oportunidad de empezar a tomar decisiones pensando en ella misma, quererse igual o más que a sus hijas y a sus nietos. Si mira atrás, puede comprobar que su vida la ha ido decidiendo ella, la ha escrito ella, pero sin pensar en ella jamás. Ahora puede seguir haciéndolo, sin dejar de amar pero consciente de que si decide, de una vez por todas, pensando en si misma, encontrará agradecimiento y amor de la persona a la que hará feliz, es decir: de ella.

   Una historia triste puede tener un final feliz, piensa como quieres que sea y hazlo posible, escribe tu misma el fin de la historia y hazlo realidad.

   Por favor, quierete, ahora te toca a ti.

   J.M.G.G.




 

miércoles, 4 de mayo de 2016

LA INTENCIÓN NO ES LO QUE CUENTA.



      En el mundo jurídico hay una norma que dice algo así como que el desconocimiento de la ley no exime de la culpa. Creo que muchas veces nos escudamos en la ignorancia para no aceptar la responsabilidad de nuestras acciones esperando, así, no sentirnos culpables.

   En muchas ocasiones podemos cometer actos o tener actitudes que, a pesar de hacerlas sin la intención de hacer daño, pueden ocasionar malestar y herir sentimientos a otro. Normalmente intentamos defender nuestra inocencia alegando desconocer  las consecuencias y el dolor que podían provocar nuestra actitud. Intentamos justificarnos e incluso llegamos a pensar que es injusto que se molesten con nosotros, no podemos entender cómo pueden sentirse mal por algo que no hemos hecho intencionadamente. Por más que queramos justificar nuestros actos  y cambiar lo que siente esa persona, por mucho que le expliquemos que no fue nuestro propósito hacerle sentir mal, no es posible cambiar los sentimientos de esa persona ni rectificar lo que ya está hecho.

Resultat d'imatges de PINTEREST NO PENSE EN LAS CONSECUENCIAS

   Hacer algo sin intención de herir, no quiere decir que no haga daño. Al igual que pasa jurídicamente, el desconocimiento de las consecuencias no nos exime de la responsabilidad por el daño que hemos ocasionado, aunque nuestra intención no fuera esa.

   Obviamente no podemos cambiar algo que ya hemos hecho. Tampoco considero que debamos arrepentirnos de lo que hicimos si actuamos sin mala intención, ya que fue algo realizado libremente y no había mala fe en nosotros cuando dijimos o realizamos aquello que provocó el malestar. Lo que si podemos hacer es ponernos en lugar de la persona que se ha visto dañada por nosotros y pedir disculpas si se siente mal por nuestra actitud. No se trata de aceptar la culpa sino de tratar de entender al otro. 

   Tenemos que ser humildes y tener empatía con otras personas, hemos de entender que hemos hecho daño y tener la valentía de no excusarnos en la ignorancia o la falta de intención. A veces la libertad que tenemos para actuar puede causar daño a nuestros seres queridos y hemos de tener la capacidad de entender esto y aprender para no repetirlo en el futuro.

Resultat d'imatges de hacer daño sin querer

   Hablar de lo sucedido y dar el punto de vista de cada una de las partes es fundamental para que estas situaciones no se repitan y para que, en caso de repetirse, podamos entender que tenemos libertad para actuar, pero que también somos libres de que no nos guste lo que nos hacen. Hablar intentando entender lo que siente el otro sin justificar algo que, es obvio que ha sucedido y que ha tenido consecuencias.

   Una relación es un compendio de entendimiento, libertad, respeto, diálogo y empatía mutua que hace posible que tengamos la capacidad de perdonar y seguir amando sin rencor ni reproches.


   La libertad, a veces tiene sus consecuencias y no siempre son positivas.

   J.M.G.G.

martes, 3 de mayo de 2016

SIGUE SOLO, TE AMO.



   Me gustaría que las personas a las que más quiero vivieran felices y no tuvieran ninguna preocupación en sus vidas. Seguro que, igual que a mi, os encantaría poder cuidarlos y protegerlos para que no sufrieran nunca, que os escucharan y contaran con vuestra opinión a la hora de decidir sobre sus vidas. Siento mucho decir esto pero, no puedes decidir por nadie ni nadie está obligado a hacer lo que tu piensas, aunque sea algo beneficioso para ellos.

   Esto suele suceder con personas a las que hemos visto crecer, ya sean hijos, sobrinos, amigos, etc. Tenemos una obligación moral de protegerlos sin ser conscientes de que el tiempo va pasando y se han hecho mayores. Nos damos cuenta de que ya no somos tan necesarios en sus vidas pero nos resistimos a aceptarlo, intentamos que hagan lo que consideramos mejor para ellos pero no entendemos que ahora ya no podemos hacernos cargo de sus vidas como cuando eran niños, ahora ellos deciden que quieren. Pero, a pesar de todo, seguimos sobre protegiendolos para que no sufran y no somos conscientes de que los que sufrimos somos nosotros mismos y de que nuestra vida va pasando a la vez que nos vamos preocupando por la vida de otra persona que ha tomado el rumbo de su vida. Puede que nos esta nos esté tratando mal y con desprecio a causa de esa sobreprotección que hemos venido aplicando desde que eran niños. Nos hemos ido acostumbrando a pensar por ellos y, ahora no podemos asimilar que no quieran que lo hagamos.


   Debemos aprender del pasado para vivir plenamente nuestro presente. Si echamos la vista atrás y recordamos nuestra historia, podremos observar como, poco a poco, fuimos viviendo nuestras experiencias y crecimos haciendo lo que nos iban indicando los mayores hasta que fuimos tomando nuestras propias decisiones que nos han llevado a ser lo que somos hoy.
   Es posible que nuestros padres quisieran que nos hubiéramos casado con alguien distinto, que hubiésemos estudiado una carrera diferente o que viviéramos cerca de ellos, pero hemos decidido nosotros. Habremos acertado o puede que nos hayamos equivocado en alguna de nuestras decisiones. Solo nosotros somos responsables y nunca podemos culpar a nadie de lo que hemos elegido. No sería justo para nuestros padres juzgarlos por algo que hemos decidido nosotros. Ellos tienen todo el derecho a vivir sus vidas de la misma manera que nosotros de decidir sobre la nuestra.
   Esto mismo sucede en el caso de esas personas que queremos, no podemos responsabilizarnos de sus vidas ni de sus decisiones, por más que duelan, solo podemos estar a su lado si lo pasan mal, pero hemos de seguir con nuestra vida, queriéndonos a nosotros mismos y viviendo plenamente cada instante. Nadie vivirá por nosotros ni podemos pretender vivir por nadie.


   Es muy importante ser conscientes de que solo podemos decidir sobre nuestra propia vida. Por mucho que nos duela, tenemos que aprender a dejar que nuestros seres queridos se equivoquen. Puede ser que los que estemos equivocados seamos nosotros, o quizás no, pero tanto el acierto como el error no es responsabilidad nuestra. Tenemos que tener esto claro para no vivir en un permanente estado de culpa. Hemos de ser capaces de permitir que sigan su propio camino y de seguir con el nuestro sin dejar de amar, por supuesto, no tiene nada que ver el amor con la responsabilidad.

   A veces pasa que alguien querido no sigue tus indicaciones y ves que su forma de vida no es la mejor para ella. Esto te duele y sigues insistiendo en que te escuche y cambie. Nunca sucederá si esa persona no quiere y estarás malgastando tu energía y sufriendo, te sientes responsable, te culpas de la vida de esa persona preguntandote si has hecho algo mal y sin aceptar que no puedes hacer nada. Mientras esto sucede estás dejando de vivir tu propia vida, esa vida de la que realmente eres responsable y en la única que puedes decidir.


   No es fácil, pero es importante saber desconectar de la vida de los demás y seguir conectado a tu propia vida. Es la única de la que dispones, así que no la malgastes intentando que otros sean felices.

   Tú eres la persona más importante de tu vida, sin ti nada es posible.

   J.M.G.G.

viernes, 29 de abril de 2016

LA ETERNA BÚSQUEDA SIN SENTIDO



      Hay ocasiones en las que cualquier detalle te hace reflexionar, a mi me paso ayer. Volvía del trabajo pensando en el padre de un buen amigo al que le estaban realizando una cirugía coronaria. Mientras pensaba, me crucé con una persona que empujaba un carro de supermercado lleno de chatarra a la vez que iba tomando cerveza. La expresión en el rostro de esta persona transmitía desilusión y amargura. La sensación que me dió fue como si ese hombre estuviera sobreviviendo a la vida, como si viviera sin ganas, con el único objetivo de empujar ese carro hasta el fin de sus días.
   La unión de mis pensamientos sobre la intervención del padre de mi amigo, la sensación que me transmitió la visión de esa persona sin ilusión y mi propia experiencia personal, me hizo reflexionar por un momento y me hice a mi mismo la pregunta que se ha venido haciendo la humanidad constantemente: ¿Qué sentido tiene la vida?
    Después de reflexionar sobre esta cuestión tan filosófica durante bastante rato, he llegado a mi propia conclusión y esta es que el sentido de la vida es la propia vida.

   Cuando pensamos en el sentido de la vida, normalmente nos estamos preguntando la razón por la que estamos viviendo. Nos vienen a la cabeza nuestros problemas y los de los demás,  nos cuestionamos si merece la pena todo lo que luchamos para, al final, acabar en la tumba.
   Si abordamos la cuestión desde este punto de vista tan pesimista, es fácil convencerse de que la vida no tiene ningún sentido. Cuando nuestro concepto de la existencia se basa en permanecer en este mundo esperando que llegue el momento de morir, lo que ocurre es que sobrevivimos a la vida en lugar de vivirla.

Resultat d'imatges de EL SENTIDO DE LA VIDA ES VIVIR

   Mi conclusión sobre este eterno dilema es que: no tiene sentido buscar un sentido a la vida, ya que el sentido de la vida se encuentra en la propia vida. Paso a explicar esta conclusión a la que, quizás, tampoco encontréis sentido.

   No hay necesidad de buscar una explicación a todo lo que nos pasa. Sabemos de sobra que nuestra vida se acabará algún día. ¿Qué motivo hay pues para preguntarnos que sentido tiene vivir? En la propia pregunta tenemos la respuesta, el sentido es vivir.
   Nacemos para morir y entre estos dos momentos disponemos de miles de experiencias que son las que les dan sentido a nuestra existencia.

   El problema que tenemos las personas es que nos obsesionamos en encontrar una razón a todo en lugar de hacernos conscientes de lo que vivimos, aceptando o haciendo el intento de cambiar. Nos olvidamos de que estamos vivos sin saber que, en verdad, lo que hacemos es desperdiciar el momento en el que estamos, aunque este no sea un buen momento es el que vivimos y forma parte de la vida y hemos de vivirlo igual que cualquier otro.

Resultat d'imatges de DESPERDICIAR EL PRESENTE

   Las personas solemos darle más importancia a los malos momentos y a los problemas que a los instantes agradables y placenteros. Una desgracia o una enfermedad la vivimos más intensamente que una grata experiencia. Los primeros quedan en la memoria, los revivimos a menudo e intentamos evitar que vuelvan a suceder, esto nos crea ansiedad, miedo y angustia. Obviamente vivir con estas sensaciones no es agradable y por eso nos hacemos la eterna pregunta ¿Qué sentido tiene vivir así para acabar muriendo?

   Vivir de una manera consciente y presente en todo momento logra que se equilibren las buenas y malas sensaciones en nuestra mente. Cuando pasa esto no necesitamos cuestionarnos nada y en caso de que lo hagamos, podremos llegar ver claramente que el sentido que la vida tiene es saber que estamos dando sentido a la vida estando vivos.

Resultat d'imatges de QUIERO VIVIR

   Tan complicado a la vez que tan sencillo. No busquemos sentido a lo que ya lo tiene, es absurdo.
 
   J.M.G.G.

jueves, 28 de abril de 2016

¿DE QUE TE QUEJAS?



 Vivimos convencidos de que todo debe ser como nos gustaría y si no es así nos quejamos y nos quejamos. Como si de esa manera las cosas pudieran cambiar. ¡Qué ilusos somos!

   Hay personas que no valoran nada de lo que tienen en la vida, piensan que tienen derecho a que todo sea como imaginan, pero no hacen nada por conseguirlo. Están siempre lamentando lo que les falta sin ser conscientes de lo que disponen y menospreciandolo.

   Muchas personas viven en un universo interno en el que se sienten frustradas, son totalmente incosncientes de todo lo que les da la vida e incapaces de agradecer lo poco o lo mucho de lo que disponen. No se dan cuenta de que, en realidad, sus quejas son totalmente infundadas y actuan de una forma egoista, aunque no sean conscientes de ello.

Resultat d'imatges de siempre quejandote de todo

   Esta actitud es muy común en todos, quejarnos es algo muy normal y muchas veces no pensamos cuando lo hacemos. Os quiero proponer que penseis en lo siguiente, puede parecer duro pero, quizás es lo que queremos cuando no paramos de quejarnos:

   Imaginaos que os conceden que, a partir de mañana, todo aquello de lo que os quejais pueda dejar de formar parte de vuestra vida.
  • ¡No aguanto más a este niño! Al día siguiente tu hijo amanece muerto.
  • ¡Odio tener el pelo así! Cuando te levantes de la cama estarás calvo.
  • ¡Que asco de trabajo tengo! No hace falta que te levantes a trabajar, estas desempleado.
  • ¡Mi pareja me tiene hasta las narices! Desde mañana serás viudo o viuda.
  • ¡Estoy harto de este calor! A partir de mañana solo disfrutarás de la nieve y la lluvia.
  • ¡Maldita casa, es pequeña y vieja, aquí no se puede vivir¡ Tu casa será la calle, tranquilo.
Resultat d'imatges de PERDER LO QUE AMAMOS

   No somos conscientes de lo mucho que nos quejamos ni valoramos lo que tenemos, por muy poco que nos parezca deberiamos estar agradecidos. Si lo pensamos bien, seguro que muchas cosas que creemos que nos hacen la vida imposible, realmente son imprescindibles para nosotros y no podriamos vivir sin ellas.

   Antes de quejarnos deberíamos hacer un ejercicio tan sencillo como mirar lo que nos rodea y hacernos conscientes de que este momento en el que vivimos es el mismo para todos. Cuando llueve, las gotas nos mojan a todos por igual. Lo que nos hace diferentes es la actitud con la que afrontamos cada momento, y quejarse no creo que sea una buena actitud.

Resultat d'imatges de valora lo que tienes

   Cuando creas que algo no te gusta, ponte manos a la obra e intenta cambiarlo, si cambias tu actitud cambia todo lo que te rodea, cuando agradeces lo que tienes en realidad estás valorándolo, estás haciendo un ejercicio de amor hacia tu propia vida.

   Valora lo que tienes, valorate a ti mismo y da gracias por todo. Al fin y al cabo todo forma parte de tu vida.

   J.M.G.G.